Aspasia de Mileto fue una mujer
griega que vivió en el siglo V, nació en Mileto alrededor del año 470.
Probablemente su padre se llamaba Axico, aunque otras fuentes dicen que se
llamaba Rhodos, y era escultor. Desde muy joven leía entusiasmada las obras de
poetas y filósofos, especialmente las de Pitágoras, de quien aprendió que en el
cosmos todo es número y armonía. Ya en su adolescencia era un portento de
belleza e inteligencia, que deleitaba a todo tipo d hombres, gracias a sus
encantos corporales y la gracia de su ingenio.
Cuando un antiguo arconte
ateniense llamado Sofrón llegó a Mileto, quedó entusiasmado con la joven
Aspasia, y fue él quien le habló de las maravillas de Atenas, que era la ciudad
más avanzada de su tiempo y donde además había una clase de mujeres, llamadas
hetairas, que tenían una gran influencia y poder, vivían libremente y podían
compartir las mismas inquietudes culturales y políticas que los hombres.
Aspasia marchó rumbo a Atenas en
torno al año 450 y hacía el año 445 conoció a Pericles, líder del partido
democrático y que desde el año 461 era la máxima autoridad política de Atenas.
Pericles y Aspasia se enamoraron perdidamente y fueron amantes durante varios
años, hasta que finalmente Pericles se divorció de su mujer, con la que tenía
dos hijos, y pasó a vivir públicamente su amor con Aspasia. Incluso contrajeron
matrimonio, lo cual era insólito pues la tradición impedía a los ciudadanos
atenienses casarse con mujeres extranjeras.
Pese a ello, Pericles la prefirió
a todas las demás mujeres, por ser, en opinión de Plutarco, una "mujer
sabia y astuta". Aspasia encajó perfectamente en el círculo de amistades
de Pericles (algunos sofistas, entre ellos Anaxágoras). Tan es así, que el
mismo Sócrates frecuentó su casa, y varios de los que la trataron llevaban a
sus propias mujeres para que la oyesen. Por lo tanto, Aspasia ocupó el papel de
lo que hoy llamaríamos "primera dama".
Aspasia llegó a ser muy famosa.
Hacía el año 440 nació el unico hijo de su unión con Pericles, llamado Pericles
el Joven, que llegaría a ser general ateniense y murió ejecutado tras la
Batalla de Arginusas en el año 406 junto a otros colegas de mando.
Por su extrema pericia en este
arte y por su capacidad para rodearse de los más ilustres y reconocidos
intelectuales de su época, y por contribuir de forma activa al florecimiento de
la vida cultural en Atenas, consiguió la admiración de los hombres más
ilustres. Se dice que Aspasia le escribía a Pericles algunos de sus discursos.
Pero también por su condición de
extranjera y por llevar una vida de mujer libre e independiente fue atacada y
ridiculizada por los conservadores, celosos de su poder e influencia. Incluso recibió
una denuncia de Aerópago por el delito de haber ofendido a los dioses. Este era
un delito muy grave en la Grecia antigua, que podía ser castigado incluso con
la muerte, como le ocurrió a Sócrates más adelante. Aspasia tuvo que comparecer
ante un tribunal formado por 1.500 ciudadanos para responder de estas
acusaciones. El propio Pericles intervino en su defensa y habló durante tres
horas ante el tribunal.
Pericles falleció durante una
epidemia de peste en el año 429, y su pérdida fue un desastre para Atenas, ya
que sus sucesores fueron gobernantes desastrosos. Tras la muerte de Pericles,
Aspasia se casó con otro ateniense, un rico comerciante llamado Lisicles, con
el que tuvo un hijo llamado Poristes. Lisicles era un hombre mucho más tosco y
grosero que Pericles, aunque llegó a ser arconte durante su matrimonio con
Aspasia. Algunos dicen que gracias a ella se convirtió en un orador elocuente.
Sin embargo, Lisicles murió poco después durante la Guerra de Caria, en el año
427.
Tras la muerte de su segundo marido,
se cree que se retiró de la vida pública, y que vivió en una casa de campo
donde daba lecciones a jóvenes alumnas con el objetivo de transmitir sus
conocimientos. Se desconoce la fecha de su muerte, que probablemente aconteció
en torno al año 400.
Aspasia de Mileto ha pasado a la
historia como una mujer realmente seductora e inteligente, con unas excelentes
dotes de comunicación y persuasión, y también como una mujer libre, de ideas
avanzadas que logró acceder a un grado de influencia y notoriedad hasta
entonces reservado únicamente a los hombres. Su talento como profesora de
retórica aparece mencionado por numerosos autores importantes del Mundo
Antiguo, como Platón, Jenofonte, Plutarco o Cicerón, quienes alabaron sus
capacidades.
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